
Acerca de yo... ¡la autora!
- Mayü
- Roma, Lazio, Italy
- soy humana...tuve alguna vez 18 años...mis papás todavía están casados...odio el color rosa, pero lo uso cuando estoy triste...estoy de acuerdo al 100% con Gorgias, la palabra bien usada tiene el mismo poder de seducción que la belleza, la fuerza y el mismo amor, y sé también que estoy muy lejos de tener ese poder... Dedico este blog a las personas que aunque lejos, están siempre. Gracias por el apoyo a distancia.
mercoledì 24 febbraio 2010
La banana existencial.

El, cuyo nombre no importa, basta saber que era un "él", volvía tranquilamente a su casa, después de haber hecho algo*. Volvía en su automóvil común y corriente, sin apuro.
La mañana era diáfana, el cielo parecía un tapete sin huellas y el tráfico discurría sin trabas.
El pensaba, mientras doblaba el volante, cambiaba las marchas y frenaba, como en una coreografía perfectamente aprendida de memoria.
El pensaba, el ambiente a su alrededor lo envolvía de seguridad y paz, creando una situación óptima para filosofar.
Y de repente entendió TODO. El secreto de la vida, qué somos, a dónde vamos, porqué existimos, porqué dejamos de hacerlos, cómo todo es posible... Lo entendió en un nanosegundo.
El automóvil siguió su ruta por otros dos metros, llevando en su interior al único conocedor de los secretos del universo. De repente desapareció, dejando en su lugar, sobre el cálido asfalto de esa mañana perfecta, una banana**.
*'algo' se entiende como hacer las compras, trabajar, visitar a un pariente enfermo, etc.
** Si el lector lo prefiere, puede reemplazar la banana por cualquier término que haga referencia a un sustantivo de naturaleza frutal. Ej.:manzana, una pera o cualquier fruta que se desee.
La banana esistenziale.
Lui, il cui nome non importa, basta sapere che si trattava di un "lui", tornava a casa sua dopo aver fatto qualcosa*. Tornava con la sua macchina comunissima, senza fretta.
La mattina era limpida, il cielo sembrava un tappeto senza tracce e il traffico scorreva come un fiume.
Lui pensava, mentre girava il volante, cambiava le marce e frenava, come se si trattasse di una coreografia perfettamente imparata a memoria.
Lui pensava, l'ambiente circostante l'avvolgeva di sicurezza e pace, e creava una situazione ottima per filosofare.
E ad un tratto, lui capì TUTTO. Il segreto della vita, che cosa siamo, dove andiamo, perché esistiamo, perché smettiamo di esistere, come tutto è possibile... Lo capì in un nanosecondo.
La macchina continuò il suo tragitto altri due metri, portando con sé l'unica persona che conosceva i segreti dell'universo. All'improvviso, sparì, lasciando al suo posto, sul caldo asfalto di quella mattina perfetta, una banana**.
*'qualcosa' si capisce come 'fare la spesa', 'lavorare', 'andare a trovare qualche parente malato', ecc.
** Se il lettore, o lettrice lo preferisse, potrebbe cambiare il termine 'banana' per qualsiasi nome riferito alla natura fruttale. Es: mela, pera, melanzana, ecc.
Iscriviti a:
Commenti sul post (Atom)
2 commenti:
si parte da una situazione di normalità quotidiana... capire il senso di tutto, significa spezzare quella normalità e aver capito cose che stanno oltre la logica... e un grosso frutto in mezzo ad una strada trafficata è il modo migliore per manifestare quanto quell'uomo abbia trasceso la normalità e la logica....
Te quedó hermosa la plantilla nueva!!nos vemos.besos
Posta un commento